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En el transcurso de los últimos
veinte años, las ideas científicas en cuanto a lo que sucede en el
corazón y las arterias en proceso de envejecimiento sufrieron una
revolución. Las dos próximas décadas podrían ser igualmente prolíficas
en descubrimientos, sobre todo en el campo de las células, las moléculas
y los genes del sistema cardiovascular. A continuación presentamos
ejemplos de preguntas que han suscitado líneas de investigación de
gran interés para los investigadores cardiólogos. |
¿Por qué
crecen los miocitos del corazón?
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Los miocitos tienen que trabajar
más duro a medida que las arterias se esclerosan o cuando se presenta
alguna enfermedad del corazón; esa puede ser una de las explicaciones
del crecimiento. Sin embargo, ¿qué sucede realmente dentro de esas
células para que comience su crecimiento? Hasta la fecha, se tienen
pocas pistas. Una parte del proceso se relaciona, al parecer, con
unas sustancias químicas llamadas factores de crecimiento, como la
norepinefrina y la angiotensina. Otro factor puede ser la muerte de
algunos miocitos. Esas células se encuentran conectadas, de modo que
al morir una de ellas, las otras tienen que estirarse para mantener
sus conexiones. Esta observación nos conduce a otra pregunta clave
en la investigación.
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¿Por qué
mueren algunos miocitos?
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Una de las hipótesis es que
mueren por falta de oxígeno (isquemia). Según los estudios de Piero
Anversa en ratas en proceso de envejecer, llevados a cabo en el New
York Medical College, Valhalla, Nueva York, los miocitos comienza
a morir más o menos al mismo tiempo que los vasos sanguíneos encargados
de nutrir al corazón empiezan a degenerarse. Asimismo, Anversa ha
observado que los capilares que abastecen al corazón también declinan
en las ratas viejas.
Otra de las posibles causas
de muerte de los miocitos es muy distinta. Anversa supone que la
muerte celular programada, o apoptosis, puede hacer que las células
se autodestruyan. "Es una mera hipótesis", asegura Anversa, "pero
cabe la posibilidad de que si los miocitos se ven sobrecargados,
digamos en respuesta a la hipertensión, eso active algún mecanismo
suicida inherente". La apoptosis es un proceso que se observa en
otras células del cuerpo y se supone que es un mecanismo natural
para ajustar el desarrollo o evitar daños.
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¿Qué mecanismos
moleculares conducen a la arteriosclerosis?
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Sabemos que las arterias viejas
y esclerosadas tienen mayor proporción de colágeno que de elastina
en comparación con las arterias jóvenes y más elásticas. También sabemos
que los miocitos vasculares lisos de las paredes arteriales producen
elastina y colágeno. Pero a los investigadores les gustaría saber
si ocurre algún cambio en los miocitos vasculares lisos que afecte
la síntesis y degradación de esas dos proteínas. Asimismo, saber de
qué modo se relaciona ese fenómeno con el engrosamiento de la túnica
íntima cercana a la pared interna de las arterias.
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¿Qué relación
existe entre el estilo de vida y la arteriosclerosis?
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Existen cada vez más pruebas
de que la esclerosis progresiva de las arterias y el aumento de presión
arterial que acompañan al envejecimiento pueden ser modificados mediante
la dieta. A medida que avanza la edad, la relación entre la esclerosis
y el cloruro de sodio (sal de mesa) es cada vez mayor. El siguiente
paso podrían ser estudios por intervención que permitan demostrar
si la reducción del consumo de sal evita o retrasa realmente la arteriosclerosis.
Asimismo, cada vez más pruebas
confirman la relación entre los estilos de vida sedentarios y la
arteriosclerosis. En esta área, el siguiente paso será el diseño
de estudios indagatorios longitudinales que nos permitan ver cuánto
ejercicio y de qué tipo daría los mejores resultados en cuanto a
la prevención de la esclerosis.
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Aterosclerosis
y arteriosclerosis: ¿existe alguna relación?
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Ambas afecciones aumentan con
la edad, pero ¿existe alguna relación biológica? Una hipótesis es
que la esclerosis inicia el proceso que culmina con la aterosclerosis.
Normalmente, los miocitos vasculares lisos de las arterias se contraen
y relajan constantemente, dándole tono fisiológico a las paredes arteriales.
La esclerosis puede entorpecer este proceso. La alteración del estado
natural de los miocitos vasculares lisos puede ser el factor que las
induzca a migrar hacia la superficie interior de la arteria, dando
comienzo a la aterosclerosis. Esta idea está siendo investigada actualmente.
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¿Por qué
y cómo cambia la síntesis de algunas proteínas con la edad?
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Los investigadores saben que
la síntesis de ciertas proteínas parece cambiar con la edad; por ejemplo,
la bomba proteica de calcio, que extrae el calcio del líquido intracelular
de los miocitos cardiacos después de cada contracción. Sin embargo,
¿en qué punto del proceso de producción ocurre la falla?
Los genes no producen constantemente
sus proteínas; es necesario activarlos. ¿De qué manera llega hasta
el gen el mensaje de que se deben activar los códigos de sus proteínas?
¿Cambian esas señales con la edad o la enfermedad? La indagación
de esas vías de transducción de señales es otra línea fundamental
de la investigación cardiológica.
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¿Será
posible y factible intervenir en el proceso de envejecimiento normal para
prevenir enfermedades?
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Si los procesos de envejecimiento
normal aumentan el riesgo de padecer enfermedades ¿será posible que
intervengamos en ellos antes de que lleguen a un punto peligroso?
Una de tales intervenciones es bastante común en la actualidad: la
terapia de reemplazo de estrógenos para las mujeres postmenopáusicas.
Se cree que el reemplazo de estrógenos reduce el riesgo de enfermedades
cardiovasculares y tiene otras virtudes, aunque en algunos casos puede
asociarse con riesgos.
Pero, ¿qué hay de las intervenciones
para evitar que el corazón se agrande, que los miocitos cardiacos
mueran, que las arterias se esclerosen o que la túnica íntima de
las paredes arteriales engruese? Algunos tratamientos podrían consistir
en simples cambios de estilo de vida (por ejemplo, iniciar una programa
de ejercicio habitual con el fin de prevenir la arteriosclerosis).
Varias preguntas importantes que aguardan respuesta en las próximas
décadas se enfocan en el ejercicio. Por ejemplo ¿qué cantidad de
ejercicio y de qué tipo es más eficaz? y ¿qué afecciones pueden
prevenirse específicamente de esa manera?
Otras intervenciones pueden
basarse en el uso de medicamentos. Cuanto más entendamos sobre los
cambios que ocurren en las células y moléculas durante el envejecimiento,
más cerca estaremos de la posibilidad de crear medicamentos que
apunten a dichos cambios. Las terapias genéticas pueden, asimismo,
enfocarse en cambios celulares específicos y ser, potencialmente,
una manera de intervenir en el proceso de envejecimiento.
No obstante, aún existen
muchos misterios en el ámbito de las células y las moléculas. "Es
poco lo que sabemos sobre los mecanismos exactos que le permiten
al corazón pasar de un estado adaptivo a un estado de insuficiencia",
declara Lakatta. "¿A qué se debe que un órgano que ha estado adaptándose
hasta cierto punto empiece a fallar? Ése es uno de los grandes misterios
por resolver".
Referencias
bibliográficas
Anversa P, Sonnenblick EH,
Olivetti G, Meggs LG, and Capasso JM. Myocyte cell loss and myocyte
cellular hyperplasia in the hypertrophied aging rat heart. Circulation
Research 67:871-885, 1990.
Lakatta EG. Cardiovascular
regulatory mechanisms in advanced age. Physiological Reviews 73:413-467,
1993.
Pauly RR, Passaniti A, Crow
M, Kinsella JL, Papadopoulos N, Monticone R, Lakatta EG, and Martin
GR. Experimental models which mimic the differentiation and dedifferentiation
of vascular cells. Circulation 86 (Supplement III):III68-73, 1992.
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¿Puede aplicarse la terapia
genética al tratamiento de problemas cardiacos?
Dos de los problemas
más devastadores y comunes del corazón - la trombosis coronaria y
el infarto del miocardio - son enfermedades isquémicas; es decir,
tienen por causa una falta de oxígeno. La trombosis coronaria obstruye
las arterias coronarias e impide la llegada de oxígeno al corazón.
El infarto del miocardio sobreviene cuando las células musculares
del corazón mueren por falta de oxígeno suficiente.
Una estrategia
para hacer llevar más oxígeno al corazón es aumentar el número de
pequeñas arterias o capilares que le suministren sangre. El cuerpo
puede generar nuevos vasos sanguíneos mediante un proceso llamado
angiogénesis, que depende de la intervención de ciertos factores
de crecimiento. Según una nueva e interesante hipótesis, si hubiera
manera de producir más factores de crecimiento, éstos estimularían
el crecimiento de nuevos capilares que posiblemente aliviaran la
trombosis coronaria e impidieran el infarto del miocardio.
En el laboratorio
cardiovascular de NIA, Maurizio Capogrossi ha estado experimentando
con maneras de aumentar la cantidad de esos factores de crecimiento
mediante terapia genética. Puesto que saben cuáles son los genes
que codifican los factores de crecimiento, él y sus colaboradores
han encontrado maneras de introducir copias de esos genes en el
músculo del corazón. Para introducir dichos genes en los miocitos,
los investigadores crearon unos portadores especiales llamados vectores
adenovirales.
Capogrossi
y sus colaboradores experimentaron primero in vitro con los vectores
adenovirales. En esas condiciones, los vectores portadores del gen
indujeron las formación de estructuras de aspecto capilar en el
tejido muscular cardiaco. Luego intentaron inyectar los vectores
en ratas. En ese experimento, uno de los vectores estimuló el desarrollo
capilar. El siguiente paso será probar con animales más grandes.
Si esta forma de terapia genética logra estimular el desarrollo
de capilares, aliviar la isquemia y reducir el imparto de los infartos
en mamíferos grandes, los investigadores podrán evaluar la posibilidad
de efectuar estudios clínicos en seres humanos.
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