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Corazones y arterias

National Institutes of Health
Hearts & Arteries, NIH Publication Number 94-3738


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Corazones y arterias


El corazón es un complejo aparato de bombeo que cuenta con docenas de ingeniosas conexiones. La sangre fluye del cuerpo entrando a la cámara derecha del corazón, empuja una válvula para ingresar en la cámara siguiente y luego hace flotar la válvula, de modo que ésta se cierra casi por completo. Los impulsos nerviosos que recorren el músculo cardiaco y son retransmitidos a intervalos precisos mediante estaciones de relevo, hacen que millones de células entrelazadas se contraigan casi al unísono. La sangre es impulsada violentamente a través de otra válvula hacia los pulmones, donde se oxigena para luego ingresar a las cámaras izquierdas del corazón mediante la apertura y cierre de otra válvula. Luego, con otro estímulo nervioso y la contracción perfectamente sincronizada de millones de células, la cámara izquierda bombea la sangre hacia afuera, distribuyéndola por el resto del cuerpo.

Las secuencias principales de este movimiento se conocen desde hace mucho. Sin embargo, los investigadores acaban de descubrir otro eslabón de la cadena de fenómenos -el envejecimiento- de modo que el cuadro resulta asombrosamente más complejo de lo que parecía. El envejecimiento, según sabemos ahora, no sólo aplica ciertos frenos, como sería de esperar, sino que provoca una serie de intrincadas alteraciones: un freno aquí, una aceleración allá, un pequeño ajuste acullá. El resultado de esas pequeñas alteraciones numerosas es la adaptación. De varias e importantes maneras ingeniosas, el corazón de 65 años de edad se ha adaptado para satisfacer las necesidades de un cuerpo de 65 años.


Envejecimiento, estilo de vida y enfermedad

El descubrimiento de que no todos los elementos funcionales del corazón están sujetos a una declinación inexorable, ha suscitado una revolución en la manera de entender científicamente el envejecimiento. Si el corazón puede adaptarse con la edad, entonces las enfermedades cardiacas se deben, en esencia, a una degradación de los mecanismos de adaptación, por lo que, si encontramos alguna manera de mantener activos los mecanismos de adaptación, quizás logremos prevenir o posponer las afecciones cardiacas.

Un número creciente de hallazgos apoya la hipótesis de que el estilo de vida es importante para mantener en buen funcionamiento la maquinaria cardiovascular. Las encuestas demográficas llevadas a cabo durante las tres últimas décadas, nos han dado pruebas convincentes de que ciertos hábitos, como el consumo de alimentos de bajo contenido de grasas y el ejercicio frecuente, pueden protegernos contra las enfermedades cardiacas. Actualmente, los biólogos han empezado a descubrir cómo y por qué. Han descubierto, por ejemplo, cómo funciona el corazón de los atletas de mayor edad; qué efecto tiene el ejercicio frecuente en las paredes de los vasos sanguíneos e incluso las células y moléculas que las integran, y cómo empieza la aterosclerosis en esas células y moléculas. Este tipo de descubrimiento acerca de la biología del envejecimiento, el estilo de vida y la enfermedad, son el punto focal de este libro.


Investigación: 1940-1990

El objetivo de desenmarañar los efectos de la edad y separarlos de los de la enfermedad y el estilo de vida, es un tema que surge una y otra vez en los estudios actuales sobre el envejecimiento. Pero no siempre fue así. En las décadas de 1940 y 1950, los gerontólogos clínicos tenían que llevar a cabo la mayoría de sus investigaciones en hospitales para atención de casos crónicos o en hogares de ancianos. La gente que estudiaban llevaba una vida sedentaria y muchas de esas personas pudieron haber padecido afecciones cardiacas u otras enfermedades ocultas. Desde esa perspectiva, daba la impresión de que virtualmente todas las funciones del cuerpo se deterioraban notablemente con la edad.

Luego, en 1958, los Institutos Nacionales de Salud lanzaron el Baltimore Longitudinal Study of Aging (BLSA). Esta investigación, que sigue llevándose a cabo aunque ahora es parte del NIA, documenta los procesos de envejecimiento normales o usuales de una población estable de personas que viven integradas a la comunidad, no en instituciones. Los datos del BLSA han sido muy valiosos para los científicos que investigan las distintas maneras en que el envejecimiento, el estilo de vida y la enfermedad afectan al corazón y los vasos sanguíneos.

La nueva era de la investigación cardiológica ha dependido también, en gran parte, del desarrollo de poderosas tecnologías no quirúrgicas, como la ecocardiografía, las imágenes por resonancia magnética y las radiografías con isótopos radiactivos, que permitieron a los investigadores ver las válvulas, las paredes y las cavidades del corazón, así como el flujo sanguíneo a través de dichas cavidades. La cintilografía con talio, una prueba de esfuerzo sumamente sensible que permite detectar afecciones ocultas de la arteria coronaria, permitió a los investigadores distinguir entre los efectos de la edad y los de esa enfermedad tan común entre las personas de edad avanzada (efectos que, hasta entonces, se superponían y no podían distinguirse).


Interconexiones

Los nuevos métodos de investigación cardiológica han dado por resultado el descubrimiento, cada vez más firme, de que muchos factores que influyen sobre el corazón y los vasos sanguíneos son sumamente interdependientes. Seis importantes factores afectan la forma en que el corazón se llena de sangre y la bombea. Cuando los investigadores empezaron a descubrir esos factores, pensaron que éstos actuaban de manera independiente. Hoy sabemos que los seis se influyen mutuamente de varias maneras, directas e indirectas.

El diagrama (vea a continuación) que ilustra su interdependencia es engañosamente sencillo, mostrando únicamente las seis categorías generales, pero cada una de ellas abarca un buen número de factores relacionados, muchos de los cuales son objeto de intensas investigaciones.

Por ejemplo, las categorías tituladas "Precarga" y "Postcarga" incluyen fuerzas que determinan cómo se llena de sangre el corazón en proceso de envejecimiento y cómo la bombea; en el primer artículo se cubre ese tema. El término "Postcarga" nos conduce al mundo de los vasos sanguíneos, cuya rigidez o elasticidad tal vez ejerza un gran efecto sobre el corazón; en el segundo artículo se examina ese tópico. "Capacidad de contracción" se refiere a otras líneas de investigación centradas en las células y moléculas del sistema circulatorio, representando el tema del tercer artículo.

En conjunto, en esos artículos se examina lo que sabemos hasta la fecha sobre las alteraciones y la adaptación del corazón y los vasos sanguíneos con la edad. En ellos se describe la relación de esos cambios con la enfermedad y el estilo de vida y se nos ofrece una perspectiva de lo que pudiera haber en el territorio inexplorado que aguarda a los investigadores dedicados al estudio del corazón en proceso de envejecer.

Referencias bibliográficas

Fleg JL, Gerstenblith G, Zonderman AB, Becker LC, Weisfeldt ML, Costa PT, and Lakatta EG. Prevalence and prognostic significance of exercise-induced silent myocardial ischemia detected by thallium scintigraphy and electrocardiography in asymptomatic volunteers. Circulation 81:423-436, 1990.

Lakatta EG. Cardiovascular regulatory mechanisms in advanced age. Physiological Reviews 73:413-467, 1993.

Shock NW, Greulich RC, Andres R, Arenberg D, Costa PT, Lakatta EG, and Tobin JD. Normal human aging. National Institute on Aging, NIH Publication No. 84-2450, Washington, DC: U.S. Government Printing Office, 1984.

Weisfeldt ML ed. The aging heart: Its function and response to stress. New York: Raven Press, 1980.


Seis factores generales determinan la cantidad de sangre que el corazón bombea por minuto (gasto cardiaco). Los seis son sumamente interdependientes. En las siguientes definiciones damos sólo algunos ejemplos de sus relaciones.

Capacidad de contracción: la capacidad de las células musculares del corazón para contraerse; depende de otros factores, por ejemplo la...

Precarga: la cantidad de sangre presente en la cámara de bombeo, o ventrículo izquierdo, antes de la contracción; que es afectada por la...

Postcarga: las fuerzas que se oponen a la contracción una vez que ésta empieza; entre dichas fuerzas están la resistencia al flujo sanguíneo en las arterias, que a su vez depende en parte de la frecuencia de los latidos del corazón, o...

Frecuencia cardiaca: el número de latidos por minuto; éste influye en la cantidad de sangre que llega al músculo cardiaco mediante el...

Flujo coronario: el flujo de sangre a través de las arterias coronarias hacia el músculo cardiaco en sí. Como el flujo coronario determina la cantidad de oxígeno que llega hasta las células musculares del corazón, influye sobre la capacidad de contracción de éstas, lo que a su vez influye sobre todos los demás factores.

Sistema nervioso autónomo: parte del sistema nervioso que controla la musculatura involuntaria, como la del corazón; éste modula de diversas maneras los otros cinco factores.

 

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