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Corazones y arteriasNational Institutes of HealthHearts & Arteries, NIH Publication Number 94-3738 |
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| El corazón es un complejo aparato
de bombeo que cuenta con docenas de ingeniosas conexiones. La sangre
fluye del cuerpo entrando a la cámara derecha del corazón, empuja
una válvula para ingresar en la cámara siguiente y luego hace flotar
la válvula, de modo que ésta se cierra casi por completo. Los impulsos
nerviosos que recorren el músculo cardiaco y son retransmitidos a
intervalos precisos mediante estaciones de relevo, hacen que millones
de células entrelazadas se contraigan casi al unísono. La sangre es
impulsada violentamente a través de otra válvula hacia los pulmones,
donde se oxigena para luego ingresar a las cámaras izquierdas del
corazón mediante la apertura y cierre de otra válvula. Luego, con
otro estímulo nervioso y la contracción perfectamente sincronizada
de millones de células, la cámara izquierda bombea la sangre hacia
afuera, distribuyéndola por el resto del cuerpo.
Las secuencias principales de este movimiento se conocen desde hace mucho. Sin embargo, los investigadores acaban de descubrir otro eslabón de la cadena de fenómenos -el envejecimiento- de modo que el cuadro resulta asombrosamente más complejo de lo que parecía. El envejecimiento, según sabemos ahora, no sólo aplica ciertos frenos, como sería de esperar, sino que provoca una serie de intrincadas alteraciones: un freno aquí, una aceleración allá, un pequeño ajuste acullá. El resultado de esas pequeñas alteraciones numerosas es la adaptación. De varias e importantes maneras ingeniosas, el corazón de 65 años de edad se ha adaptado para satisfacer las necesidades de un cuerpo de 65 años. |
Envejecimiento,
estilo de vida y enfermedad
Investigación:
1940-1990
| El objetivo de desenmarañar
los efectos de la edad y separarlos de los de la enfermedad y el estilo
de vida, es un tema que surge una y otra vez en los estudios actuales
sobre el envejecimiento. Pero no siempre fue así. En las décadas de
1940 y 1950, los gerontólogos clínicos tenían que llevar a cabo la
mayoría de sus investigaciones en hospitales para atención de casos
crónicos o en hogares de ancianos. La gente que estudiaban llevaba
una vida sedentaria y muchas de esas personas pudieron haber padecido
afecciones cardiacas u otras enfermedades ocultas. Desde esa perspectiva,
daba la impresión de que virtualmente todas las funciones del cuerpo
se deterioraban notablemente con la edad.
Luego, en 1958, los Institutos Nacionales de Salud lanzaron el Baltimore Longitudinal Study of Aging (BLSA). Esta investigación, que sigue llevándose a cabo aunque ahora es parte del NIA, documenta los procesos de envejecimiento normales o usuales de una población estable de personas que viven integradas a la comunidad, no en instituciones. Los datos del BLSA han sido muy valiosos para los científicos que investigan las distintas maneras en que el envejecimiento, el estilo de vida y la enfermedad afectan al corazón y los vasos sanguíneos. La nueva era de la investigación cardiológica ha dependido también, en gran parte, del desarrollo de poderosas tecnologías no quirúrgicas, como la ecocardiografía, las imágenes por resonancia magnética y las radiografías con isótopos radiactivos, que permitieron a los investigadores ver las válvulas, las paredes y las cavidades del corazón, así como el flujo sanguíneo a través de dichas cavidades. La cintilografía con talio, una prueba de esfuerzo sumamente sensible que permite detectar afecciones ocultas de la arteria coronaria, permitió a los investigadores distinguir entre los efectos de la edad y los de esa enfermedad tan común entre las personas de edad avanzada (efectos que, hasta entonces, se superponían y no podían distinguirse). |
Interconexiones
| Los nuevos métodos de investigación
cardiológica han dado por resultado el descubrimiento, cada vez más
firme, de que muchos factores que influyen sobre el corazón y los
vasos sanguíneos son sumamente interdependientes. Seis importantes
factores afectan la forma en que el corazón se llena de sangre y la
bombea. Cuando los investigadores empezaron a descubrir esos factores,
pensaron que éstos actuaban de manera independiente. Hoy sabemos que
los seis se influyen mutuamente de varias maneras, directas e indirectas.
El diagrama (vea a continuación) que ilustra su interdependencia es engañosamente sencillo, mostrando únicamente las seis categorías generales, pero cada una de ellas abarca un buen número de factores relacionados, muchos de los cuales son objeto de intensas investigaciones. Por ejemplo, las categorías tituladas "Precarga" y "Postcarga" incluyen fuerzas que determinan cómo se llena de sangre el corazón en proceso de envejecimiento y cómo la bombea; en el primer artículo se cubre ese tema. El término "Postcarga" nos conduce al mundo de los vasos sanguíneos, cuya rigidez o elasticidad tal vez ejerza un gran efecto sobre el corazón; en el segundo artículo se examina ese tópico. "Capacidad de contracción" se refiere a otras líneas de investigación centradas en las células y moléculas del sistema circulatorio, representando el tema del tercer artículo. En conjunto, en esos artículos se examina lo que sabemos hasta la fecha sobre las alteraciones y la adaptación del corazón y los vasos sanguíneos con la edad. En ellos se describe la relación de esos cambios con la enfermedad y el estilo de vida y se nos ofrece una perspectiva de lo que pudiera haber en el territorio inexplorado que aguarda a los investigadores dedicados al estudio del corazón en proceso de envejecer. Referencias bibliográficas Fleg JL, Gerstenblith G, Zonderman AB, Becker LC, Weisfeldt ML, Costa PT, and Lakatta EG. Prevalence and prognostic significance of exercise-induced silent myocardial ischemia detected by thallium scintigraphy and electrocardiography in asymptomatic volunteers. Circulation 81:423-436, 1990. Lakatta EG. Cardiovascular regulatory mechanisms in advanced age. Physiological Reviews 73:413-467, 1993. Shock NW, Greulich RC, Andres R, Arenberg D, Costa PT, Lakatta EG, and Tobin JD. Normal human aging. National Institute on Aging, NIH Publication No. 84-2450, Washington, DC: U.S. Government Printing Office, 1984. Weisfeldt ML ed. The aging heart: Its function and response to stress. New York: Raven Press, 1980.
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