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La edad es el principal factor
de riesgo en cuanto a enfermedades cardiovasculares se refiere. La
frecuencia de afecciones cardiacas y apoplejía aumenta agudamente
a partir de los 65 años de edad, siendo la causa de más del 40% de
los decesos entre individuos de 65 a 74 años, y de casi un 60% a partir
de los 85 años. Las personas de más de 65 años corren mucho mayor
riesgo de sufrir un ataque cardiaco o un accidente cerebrovascular,
así como de padecer afecciones coronarias e hipertensión que conduzcan
a insuficiencia cardiaca. Asimismo, las afecciones cardiovasculares
son causas importantes de incapacitación, pues cada año restringen
la actividad y menoscaban la calidad de la vida de millones de personas
de edad avanzada. Tales afecciones le cuestan a la nación [EE.UU.]
miles de millones de dólares.
Para entender el vínculo
tan estrecho entre el envejecimiento y las enfermedades cardiovasculares
y, en última instancia, para comprender las causas y curaciones
de este grupo de afecciones, es indispensable entender lo que le
sucede al corazón y a las arterias durante el proceso normal de
envejecimiento (en ausencia de enfermedad). Esta comprensión ha
avanzado radicalmente en los últimos 20 años. La finalidad de este
libro es narrar la historia de este progreso, describir algunos
de los descubrimientos más importantes y dar una idea de lo que
quizás nos aguarde en el futuro.
Las investigaciones sobre
el envejecimiento del corazón y los vasos sanguíneos se llevan a
cabo en diversos centros de estudio. Gran parte de ese trabajo tiene
lugar en el Laboratorio de Ciencias Cardiovasculares del National
Institute on Aging (NIA). Muchos de los investigadores citados en
estas páginas trabajan en ese laboratorio o colaboran con el mismo.
Algunos de ellos han sido becarios postdoctorales o investigadores
invitados del NIA; otros son patrocinados por el instituto. Otros
más, han trabajado en el National Heart, Lung, and Blood Institute
(NHLBI) o han sido patrocinados por éste. El NIA y el NHLBI son
dos de los 17 Institutos Nacionales de Salud y realizan investigaciones
complementarias. Los estudios del NIA se concentran en los efectos
del envejecimiento sobre el corazón, los vasos sanguíneos y otras
partes del cuerpo, mientras que el NHLBI se dedica a entender las
enfermedades y los factores de riesgo que afectan al corazón y los
vasos sanguíneos.
Ambas perspectivas nos están acercando a la posibilidad de vencer
algún día las afecciones cardiacas y la apoplejía. Según las investigaciones
sobre la biología básica del sistema cardiovascular en proceso de
envejecimiento, tenemos esperanzas de rechazar, como nación [EE.UU.],
los elevados índices de mortalidad e incapacitación, así como los
cuantiosos costos en cuidado de la salud que imponen las enfermedades
cardiovasculares entre las personas de la tercera edad de nuestra
sociedad.
Richard J. Hodes, M.D.
Director
National Institute on Aging
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